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Algas marinas en nuestra dieta y receta de sopa miso

algas

Algas marinas, las verduras más antiguas

Es curioso, que a pesar de que nuestra dieta lleva el nombre de un mar, el Mediterráneo, no tengamos como un alimento de consumo habitual en nuestra dieta uno de sus más ricos productos, las algas. Estas verduras marinas nos ayudan a mineralizar y depurar nuestro organismo.

Estos vegetales, que son los más antiguos del mundo, nos aportan una cantidad de minerales superior a la de cualquier otra verdura terrestre. Entre ellos destacan el hierro, el calcio y el yodo, fundamentales para el cuerpo y el funcionamiento correcto de nuestro metabolismo. Además, las algas ayudan a eliminar las toxinas y minerales pesados acumulados en nuestro organismo.

Fuente de minerales

Las algas son ricas en fibra, carbohidratos y proteínas de gran calidad y bajas en grasa. Aportan unas 250 calorías por cada 100 g. La riqueza nutricional de este alimento puede llegar a ser 20 veces mayor que la de los vegetales cultivados en la superficie. Entre los nutrientes que nos aportan encontramos gran cantidad de minerales y vitaminas. Podemos decir que: una cucharada sopera diaria de algas abastece al cuerpo de todos los macrominerales y oligoelementos esenciales indispensables para un correcto metabolismo celular.

Las algas son ricas en macrominerales como el yodo, el hierro, el calcio, el cobalto, el fósforo, el magnesio y el potasio. Unos 100 g de algas pueden aportar dos veces más hierro que la misma cantidad de lentejas. Algunos de estos vegetales marinos contienen 1.400 mg de calcio ante los 100 mg que aporta la leche. Por otro lado, un gramo de alga kombu proporciona el yodo necesario para asegurar el equilibrio de las glándulas endocrinas, sobre todo para la tiroides. Por ese motivo las algas están contraindicadas en personas con problemas de hipertiroidismo.

Las algas contienen en menor medida magnesio y potasio, y muchos otros microminerales u oligoelementos (cobre, zinc, cromo, etc.). Algunas de éstas son muy ricas en vitamina A, C, E y en B12 (muy poco frecuente en los vegetales).

Ayudan a depurar el organismo

Entre las múltiples propiedades de las algas, cabe destacar la capacidad depurativa que tienen sobre nuestro organismo. Nosotros no podemos asimilar los metales pesados acumulados en nuestro cuerpo por el consumo excesivo de productos de origen animal (carnes o pescados) o por la exposición a agentes tóxicos externos. Por eso, es imprescindible ingerir alimentos que nos ayuden a eliminarlos y contrarrestarlos.

Las algas tienen un componente peculiar, el ácido algénico, que contribuye a la eliminación de metales pesados como el arsénico, el plomo, el mercurio e incluso de elementos radioactivos como el estroncio o el cobalto. Limpian la sangre, estimulan el funcionamiento de los riñones e hígado favoreciendo la eliminación de toxinas y reduciendo la absorción de metales pesados.

Por otro lado, la clorofila activa las enzimas que intervienen en la asimilación de los nutrientes para transformarlos en energía; ayuda a purificar la sangre e incrementar la formación de hemoglobina, evita la contracción de los vasos sanguíneos y aumenta el rendimiento muscular y nervioso. Lo que ayuda a regular la tensión arterial.

Del Pacífico al Atlántico

 

Las algas crecen en aguas no contaminadas, por lo que son un buen indicador de la buena salud de mares y océanos. Estas plantas se reproducen mejor en temperaturas bajas y en temporada de invierno. Su color depende de la profundidad en la que se encuentra y de la luz que recibe. La verdes son aquellas que tiene más clorofila al estar a menor profundidad y recibir más insolación, luego está las marrones o pardas y por último las rojas.

En numerosas culturas antiguas, tanto orientales como occidentales, se consumían algas. Este fruto marino era parte de los platos de romanos, griegos, vikingos, chinos, hawaianos i como no, de los japoneses. Los habitantes de Japón empezaron a ingerir algas unos 10.600 años a. de c. Hoy en día, las algas representan un 25% de su dieta. Gracias a la cocina nipona, estamos reintroduciendo su consumo entre nosotros.

Hoy, casi todo el mundo reconoce el alga nori (parda), utilizada para elaborar los conocidos makis y onigiris de sushi, y que es la única que se puede comer sin hervir previamente. No debemos olvidarnos de la wakame (verde) y la kombu (parda), fundamentales para la elaboración de la sopa miso.

Las algas del océano Pacífico son las más conocidas, pero éstas crecen en todos los mares y océanos. En zonas como Galicia se cultivan, recolectan y procesan algunas especies de algas típicas del Atlántico: el “fideo o espagueti de mar”, el musgo de Irlanda y el fucus.

 

Se pueden consumir en sopas, ensaladas, guisos, potajes e incluso en patés caseros. Además, si se utiliza en polvo, puede ser un buen sustitutivo de la sal. Como las algas se nos ofrecen secas, para su consumo se deben de hidratar (el tiempo dependerá del tipo de alga) y después se pueden utilizar crudas o cocidas. Antes de proceder a la hidratación, se deben de lavar con agua fría. La wakame tan solo necesita unos minutos para desplegarse y poder ser consumida, sin embargo la kombu debe de ser cocida durante al menos 30 minutos o 1 hora. Se ha de tener en cuenta que las algas aumentan considerablemente de volumen tras ser hidratadas.

 

Teresa Girón para Cocina tu Imaginación

 

Sopa Miso
 
Ingredientes
  • - 1200ml de agua
  • - 10g alga wakame seca*
  • - 100g setas shiitake**
  • - 1 cucharada colmada de miso blanco
  • - 5g de dashi en polvo***
  • - 100g de tofu blando
  • - 1 cucharadita de salsa de soja
  • - 1 cucharadita de aceite de sésamo
  • - un puñado de espinacas frescas
  • - 1 cebolla tierna
Preparación
  1. Para preparar la sopa miso pon el agua en una olla y añade las algas ( y las setas si las has comprado secas), deja hidratar una hora.
  2. Una vez hidratadas lleva a ebullición (si las setas son frescas o en conserva, añádelas) y cuece durante 5 minutos.
  3. Pasa el agua a otra olla colando las algas y resérvalas.
  4. En el agua de hidratar las algas pon el polvo dashi y remueve para disolver.
  5. Añade la cucharada de miso y remueve.
  6. Añade la salsa de soja, el aceite de sésamo.
  7. Pica la cebolla tierna y las espinacas y añádelas al caldo.
  8. Vuelve a incorporar las algas y las setas y cuece un par de minutos.
  9. Incorpora en el último momento el tofu en dados pequeños y sirve.
Notas
* puedes usar además de la wakame, el alga kombu, pero además de hidratarla tienes que cocerla 30-40 minutos.
**frescas o en conserva, también puedes usarlas secas e hidratarlas, el peso es de las setas ya hidratadas.
***el dashi es un caldo de bonito, que en este caso usamos en polvo. Puedes añadir un poco más si lo quieres más intenso de sabor.

Puedes encontrar los productos para la sopa miso en la sección internacional de los grandes supermercados o en tiendas de comida asiática. El tofu lo encontrarás en la sección refrigerada de comida ecológica.

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